Ecuador: ¿Neoextractivismo para llegar al Sumak Kawsai?

Ha llovido mucho en Ecuador desde que en noviembre de 2006 Rafael Correa llegó al poder apoyado por sectores sociales hasta entonces discriminados e invisibilizados por los partidos tradicionales. Correa con Alianza País representó una nueva etapa para Ecuador, las demandas de su población campesina, indígena, afroamericana y los excluidos en general fueron escuchadas por primera vez en la historia del país. Un optimismo generalizado recorrió el país,  América y las izquierdas del mundo entero.

El proyecto político estrella de su primer mandato fue sin duda la Asamblea Constituyente que no sólo fue un altavoz para los movimientos sociales sino que representó un empoderamiento para los mismos. La asamblea dio la capacidad a diferentes sectores sociales de perfilar una nueva constitución que abogaba por un nuevo modelo de desarrollo construido desde el  Sumak Kawsay o el buen vivir [1], es decir desde la superación de los patrones capitalistas y neoliberales de “desarrollo”.

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Campesinas serranas. Foto: Isabel Esparza

Las demandas campesinas, pese a que los movimientos campesinos no tuvieron mucha representación en Asamblea Constituyente, fueron escuchadas  (Hidalgo Flor, 2006). La nueva constitución impuso (sobre el papel), a través del concepto del Sumak Kawsai, un modelo de soberanía alimentaria y de defensa al medio ambiente (defensa de la producción tradicional, nueva ley de los recursos hídricos, límites al agronegocio y reestructuración de la estructura agraria, entre otros) como derecho y deber creando las bases para un nueva política agraria con miras a  proteger la producción tradicional del campesinado e indígena.

¿Qué pasa entonces desde 2007, momento en que se inaugura la Asamblea Constituyente, hasta el 2013? Tres mandatos, una férrea decisión política de agrandar el estado y una progresiva cooptación de los movimientos sociales han dado como resultado una aplicación del paradigma neodesarrollista basado en el extractivismo petrolero y minero estatal. Esto se materializa en lo agrario en una alianza con el agronegocio para incrementar la producción agrícola y superar el “subdesarrollo”[2] en el campo (Hidalgo Flor, 2006). La reforma agraria sigue hoy en día siendo una tarea pendiente y que cada día se aleja más del ideal de redistribución de las tierras.

Paralelamente no se puede negar que Ecuador ha duplicado el gasto social, invierte en infraestructuras de comunicación, aumenta el gasto sanitario y educativo y ha ampliado el Estado hasta lugares que antes nunca había llegado. La pobreza ha disminuido en un 9% desde el 2006. El actual gobierno ha sido el primero que no se ha olvidado de los eternos olvidados del Ecuador. La mejora de los gastos sociales han podido suceder gracias al aumento de ingresos gracias a la reestatalización de la gestión de los recursos energéticos. En palabras del propio presidente; Ecuador necesita “usar el extractivismo para salir de él”[3]. Todo argumento en contra ha sido tachado de infantil por la administración. Se incentiva un avance social a través del desgaste medioambiental, cultural y a costa de vulnerar los territorios indígenas que se alzan como actores en contra de extractivimo.

yasuniLa última gran batalla perdida a favor de la Pacha Mama ha sido el abandono del proyecto que nació en 2007 de Yasuní también conocida como iniciativa ITT. Recordamos que esta la iniciativa consistía en evitar la explotación de combustibles fósiles en áreas de alta sensibilidad biológica y cultural del amazonías ecuatoriano. El gobierno se comprometía a no explotar un área rica en petróleo respetando la génesis del Buen Vivir y respetando a las comunidades indígenas que habitan la zona. A cambio introducía una lógica de corresponsabilidad, sobretodo con los países ricos, que pedía la mitad del dinero que hubiese ganado con la explotación, a cambio de salvaguardar uno de los mayores pulmones del planeta tierra. Tras más de cinco años de vida del proyecto y pese a la oposición de un elevado número de organizaciones sociales y políticas, Rafael Correa anunció que el gobierno sí explotará Yasuní afimando “El mundo nos ha fallado”. El abandono de la inciaitiva ITT representa el fin de un modelo de desarrollo que en 2006 parecía difícil, pero que hoy es casi imposible: un desarrollo alejado de las lógicas del mercado y a favor de las comunidades que habitan el territorio.


[1] El sumak kawsai (buen vivir) es una filosofía política de origen andino también conocida  (auque con algunos matices de diferencia) como Suma Quamaña  (vivir bien) en Bolivia. Ambos conceptos están recogidos en las constituciones de cada país y abogan por un desarrollo centrado en la mejora de la vida comunitaria respetando cuestiones sociales, culturales y medioambientales. Se aleja por tanto de la visión clásica materialista que prioriza el factor económico.

[2] Esta estrategia forma parte de una visión del capitalismo agrario, que ve la desigualdad y la pobreza rural como un  producto de circunstancias que deben ser abordadas mediante políticas públicas de integración del campesino en el sistema de mercado capitalistas (Mançano et Al, 2012)

[3] Dicho por el Presidente Rafael Correa en el discurso de posesión del mandato en mayo de 2013: ““buscar superar la economía extractivista con el infantilismo de no extraer petróleo equivale a superar la economía agro exportadora dejando de exportar banano. Seguramente lo único que se lograría sería más miseria ”.

CURIOSIDADES

Videoclip del artículo 57 de la Constitución de Ecuador. El artículo 57 está enmarcado dentro de los derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades y entra en conflicto con la decisión del ejecutivo de explotar la reserva de Yasuní. La letra de la canción está extraída del mismo artículo y el encargado de ponerle música es el conocido músico ecuatoriano Alex Alvear y  su hermano y artista Miguel Alvear el responsable de las imágenes.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ACOSTA ET AL (2009) “Dejar el crudo en tierra o la búsqueda del paríso pérdido”, Moratoria Petrolera en Yasuni, Quito.

HIDALGO FLOR (2006) “Neodesarrollismo, cuestión agraria y buen vivir” en Revista de Ciencias Sociales, núm. 22, México DF.

MANÇANO ET AL (2012), Gobernanza de la Tierra en Brasil, International Land Coalition, Roma.

El gobierno boliviano sí sabe festejar el 1º de mayo

El Día de los Trabajadores de 2013 Evo Morales ha vuelto a hacer un anuncio de trascendencia para los ciudadanos de Bolivia y la soberanía popular aunque esta vez no sea ninguna nacionalización: la expulsión de la USAID del país.

Evo Morales
Evo Morales

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) a efecto formales tiene como finalidad “fortalecer la democracia” en países en vías de desarrollo y opera mediante el financiamiento “de programas de grupos ciudadanos, consejos de gobiernos municipales, funcionarios de gobiernos locales y organizaciones comunitarias para mejorar sus habilidades administrativas y organizacionales, su eficiencia operativa, la ciudadanía responsable, elecciones transparentes, libres y justas y un gobierno que rinda cuentas.”[1] Sin embargo la historia ha demostrado que los objetivos de la agencia pueden saltarse la democracia si no casa con sus intereses. El caso más emblemático fue el de Dan Mitrione, experto norteamericano en la enseñanza de la tortura científica, fue enviado a Uruguay en 1969 para destruir la fuerza insurgente de la izquierda los MLN-Tupamaros[2]. Mitrione trabajaba como representante de la USAID y fue el padre e instaurado de la tortura científica que más tarde pondrían en práctica los países de la Operación Cóndor en todo el Cono Sur para perpetrar los regímenes militares que liberalizaron las economías.[3]

Volviendo a la actualidad los distintos países que conforman el ALBA en América Latina han denunciado reiteradas veces la vinculación directa de la agencia con la CIA y su intervención en asuntos internos con el fin de desestabilizar los gobiernos progresistas a través de la financiación multimillonaria a organizaciones contrarias a los gobiernos de izquierdas. Nuevos modelos de desestabilización política que en el peor de los caso (o mejor, según desde dónde se mire) pueden acabar en situaciones golpistas como en Honduras o Paraguay. En ambos países se sustituyeron en un tiempo express a presidentes legítimos mediante mecanismos constitucionales deslegítimos por otros que casualmente respondían a los intereses estadounidenses.

En resumen, expulsar a la USAID de Bolivia supone un claro rechazo a la política internacional de Estados Unidos y a la necesidad regional de dejar de ser “el patio trasero” y convertirse en una zona de resistencia a la injerencia políticas y económica del vecino del norte. También supone un paso adelanto para evidenciar las estrategias y mecanismos que desde hace unas décadas Estados Unidos utiliza con el fin último de tener gobiernos afines a sus intereses. Por ello el presidente Evo Morales ha demostrado otro 1º de mayo que la política para el bien de la mayoría sólo puede ser transgresora.


[1] Extraído de la página de la USAID en Nicaragua http://nicaragua.usaid.gov/index.php?option=com_content&view=article&id=3&Itemid=13&lang=es

[2] Finalmente Mitrione fue capturado y ejecutado por el MLN-Tupamaros. La película État de Siège (Estado de Sitio) de Costa-Gavras está basada en este hecho histórico.

[3] Para seguir leyendo sobre la intervención encubierta de la USAID en América Latina leer http://alainet.org/active/55954

Paraguay se tiñe de rojo (colorado)

La cobertura de las elecciones de Paraguay han sido bastante escuetas y poco analizadas a diferencia de otras elecciones de la región como las venezolanas celebradas justo una semana antes. Los motivos son variados y diversos: Paraguay es un país históricamente hermético por la larga dictadura del General Stroessner que estuvo en el poder por más de 30 años (1954-89), tiene pocos recursos naturales, no es una fuerza política con peso dentro de la región latinoamericana, es el país más pobre de Sudamérica y su  interés comercial reside en la tierra y las explotaciones agropecuarias, sobretodo de la soja. Un mercado con mucho potencial y que nutre a grandes compañías transnacionales pero que brilla por la estrategia de no aparecer a la luz pública de los medios generalistas.

Horacio Cartes celebrando la victoria el pasado 21 de abril
Horacio Cartes celebrando la victoria el pasado 21 de abril

Hace apenas dos semanas, el partido Colorado, partido que apoyó a Stroessner y el golpe de Estado “suave” que realizaron a Lugo en junio del 2012,  ganó las elecciones con la elección de Horacio Cartes como futuro Presidente del Paraguay con un 45’8% de los votos. Cartes es un outsider, un empresario con intereses en diversos sectores económicos tan dispares como las finanzas, la ganadería, tabacos, bebidas, transporte, comercio y banca, entre otros.  En total posee más de 25 empresas que evidentemente no perjudicará con sus futuras políticas estatales. Como buen empresario defiende la inversión privada para el desarrollo del país, y en ningún caso pretende fortalecer las estructuras del Estado (ya de por si débil en el Paraguay) tal y como afirmó un día después de ganar las elecciones “no podemos agrandar el Papá Estado sino buscar un Estado más eficiente, sobretodo en infraestructuras”.

Hasta el momento se sabe poco de la agenda política que planteará el equipo de Cartes pero en diferentes entrevistas ha apuntado en mejorar las infraestructuras del país. La cuestión será ver que tipo de infraestructuras prioriza: si aquellas que realmente necesita la población (infraestructuras de edificación de centros sanitarios, educacionales, redes de agua potable… ) o bien infraestructuras enfocadas para la exportación de productos agropecuarios, necesarios pero no inmediatos. Sin embargo, tal y como apuntan las siguientes declaraciones del propio Cartes, todo señala que priorizará la agroexportación y dejará de lado el histórico problema que sacude el país, el desigual acceso a la tierra: “los fondos (del Estado) deben tener un destino definido para infraestructuras y no desviar hacia otro fin como ocurrió con el caso Indert (Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra), con la compra  de tierras por 47 mil millones de guaraníes.” En estas declaraciones Cartes se refería a la política de recuperación de tierras malhabidas (tierras públicas entregadas por Stroessner de manera fraudulenta como favores políticos, en muchos casos a miembros del Partido Colorado) para la utilización de cultivos campesinos.

Según el censo agropecuario del 2008 el 94’8% de la población paraguaya rural pertenece a una agricultura familiar campesina aunque solo dispone del 6% de los campos agrícolas nacionales. Mientras las grandes explotaciones mayores a 100 hectáreas ocupan más del 90% de los campos. Una realidad, que sólo puede ser cambiada mediante una férrea voluntad política, iniciando una reforma agraria integral que invierta los números a favor de la mayoría de la población, la campesina y así reducir otro de los grandes problemas que ahoga el país, la pobreza estructural del campo y la ciudad. Lamentablemente, de momento todo apunta a que Cartes gobernará a favor de los intereses que representa y que nunca ha intentado enmascarar: las élites comerciales, agropecuarias y financieras.

Para finalizar les dejo con una tabla que evidencia la evolución de la tenencia de la tierra según el tamaño, la cantidad y la superficie de tierra según los censos agropecuarios de 1991 y 2008.

Imatge

Fuente: Elaboración propia en base a los Censos Agropecuario de 1991 y 2008